El politólogo Manuel Zunino, director asociado de la consultora Proyección, analizó cómo se reconfiguró la polarización política en Argentina y qué debería hacer el Gobierno para evitar que crezca el voto en contra de Javier Milei.
En ese marco, un trabajo de la consultora Proyección ubica al «voto anti» como la variable clave para 2027: por un lado el voto anti Milei, y por el otro el voto antiperonista. Según explicó Manuel Zunino, esa lógica ya había quedado clara en la elección de 2025, cuando los dos grandes espacios construyeron su discurso alrededor de frenar al adversario más que de una propuesta propia. Esto marca una diferencia con 2023, cuando Milei había logrado romper la polarización tradicional entre peronismo y macrismo con una grieta distinta, la de «la gente» contra «la casta» y la política tradicional.
De acuerdo con los datos que citó Zunino, un 38% de los encuestados votaría a cualquier candidato con tal de que no gane Milei, mientras que un 36% haría lo mismo para evitar el regreso del peronismo: una diferencia de apenas dos puntos, aunque con el antimileísmo levemente por encima. El consultor lo vincula con un cambio de rol de Milei, que pasó de presentarse como una alternativa a la dirigencia tradicional a ser, después de tres años de gestión, parte de esa misma dirigencia, en un intento por absorber el voto del PRO.
Sobre la autopercepción ideológica, la encuesta muestra que una parte importante de los consultados se identifica como de centroderecha o derecha, en proporción mayor a quienes se ubican en la izquierda o el centro, mientras que un 43% no se reconoce en esa escala. Para Zunino, más allá de los números, el dato relevante es que Milei logró reinstalar esas categorías —izquierda, derecha, incluso comunismo y anticomunismo— en el centro del debate público, lo que constituye, a su juicio, el verdadero éxito de la batalla cultural libertaria.
Consultado sobre si el 40% que hoy vota en contra de Milei puede reducirse, Zunino planteó que es poco probable que baje, porque incluye a buena parte del electorado que en 2023 votó a Sergio Massa. El objetivo del Gobierno, dijo, es evitar que ese número crezca y que la oposición logre unificarse en una sola oferta electoral. En ese sentido, advirtió que si el oficialismo insiste con el mismo discurso económico de las últimas campañas, centrado en el ajuste ya realizado, corre el riesgo de distanciarse de una sociedad que ahora reclama mejoras concretas en los ingresos.
