El Magíster en Economía argumenta que, si bien existe una tendencia a la baja, la magnitud de la caída reportada por el gobierno parece exagerada por distorsiones metodológicas propias de un sistema de medición basado exclusivamente en el poder adquisitivo de los ingresos.
Hay quizás una exageración tanto de la suba inicial esa que se dio a comienzo de 2024 como en la baja posterior que tiene que ver con el método para medir la pobreza. El mismo está concentrado exclusivamente en el poder adquisitivo de los ingresos, entonces es un método que es muy sensible a lo que pasa con la inflación.
Tornarolli sostiene que factores como la desaceleración de la inflación han mejorado la precisión con la que las familias declaran sus ingresos, lo cual genera un descenso estadístico que no necesariamente refleja una recuperación proporcional en la actividad económica.
Nosotros a finales de 2023 y comienzo de 2024 tuvimos un aumento muy fuerte en la inflación para luego una caída muy rápida. En esos contextos, este método no funciona necesariamente en forma muy precisa, porque está diseñado para funcionar en países normales, y nosotros siempre nos salimos un poquito de esa regla.
Leopoldo Tornarolli subraya la necesidad de adoptar mediciones multidimensionales para obtener un panorama más fiel de la realidad social, sugiriendo que el dato oficial actual está inflado por anomalías en la captación de datos más que por un crecimiento genuino del bienestar.
No necesariamente reemplazar el método este, pero sí complementarlo con alguna otra medición, como por ejemplo la que se llama pobreza multidimensional, que ya casi todos los países de la región la han incorporado como una medida adicional a la medida de pobreza por ingreso.
