Cuando se implementa un modelo económico como el actual, con apertura de importaciones, tipo de cambio bajo y tasas de interés muy altas, se destruye empleo porque se afectan las unidades productivas. Pueden ingresar productos importados más baratos y esa competencia tendería a bajar los precios, pero la capacidad de consumo en el mercado interno está muy deprimida.
El especialista Agustín Giolo destaca una destrucción acelerada de unidades productivas y puestos de trabajo bajo la actual administración.
Este año se han perdido 24.180 empresas, esto sería 30,5 empresas por día. Y esto trae aparejada la pérdida de más de 290.000 puestos de trabajo registrados.
El licenciado en Ciencia Política y Administración Pública describe un círculo vicioso recesivo donde la eliminación de subsidios y la apertura de importaciones elevan los costos operativos, provocando el cierre masivo de pequeñas empresas y una consecuente caída drástica del consumo interno.
Para el empresario pyme, su mercado está en general asociado al mercado interno. Y con un consumo tan deprimido se generan situaciones como la destrucción de empresas. Son signos de alerta sobre las consecuencias reales de este programa económico.
La narrativa oficial de recuperación salarial es cuestionada mediante datos que revelan una pérdida real del poder adquisitivo y una tendencia hacia la precarización laboral e informalidad, similares a modelos de baja actividad económica.
Esto también impacta en términos fiscales, es decir, en la recaudación del Estado. Un menor consumo implica menor tributación de IVA, que es el principal componente del sistema tributario argentino. Entonces, obliga al gobierno nacional a reducir gastos o a buscar fuentes alternativas de financiamiento.
