«Si vos contás cuánto acumuló por compra de reservas central, te encontrás con que debería ser mucho más.»
El programa económico del gobierno nacional tiene un límite estructural: depende del flujo de dólares. Así lo planteó Martín Epstein, del Centro de Economía Política Argentina, al analizar el balance cambiario del Banco Central. Según indica aunque en lo que va del año ingresaron más de 8.600 millones de dólares por exportaciones de bienes, el saldo neto en cuenta corriente apenas supera los 200 millones, porque tres rubros se llevan casi todo: el pago de intereses de deuda externa (más de 4.000 millones), los gastos en turismo y tarjetas en dólares (3.276 millones) y el giro de utilidades y dividendos de empresas extranjeras, que ya alcanzó niveles no vistos desde mayo de 2010.
«No es que tuviste un mes de salida extraordinaria de divisas porque tuviste que pagar intereses de la deuda, sino que es una dinámica sostenida en el tiempo.»
Epstein plantea una gran incógnita:
«¿Qué pasa si deja de haber un flujo tan grande de entrada de dólares. Cómo compensarán la demanda?»
