Yo veo dos opciones: o es un pase de facturas, una amenaza velada de Estados Unidos a Gran Bretaña. Y la otra opción es que los propios británicos lo hayan filtrado como una forma de acercarse o de intentar reposicionarse más cerca de Europa que de Estados Unidos.

El experto sostiene que este movimiento no representa un apoyo real a la Argentina, sino que es una herramienta de presión o una «amenaza velada» de la administración Trump hacia el Reino Unido por su falta de respaldo en conflictos internacionales.

La dictadura creyó en este tratado de asistencia recíproca que por formar parte de la OEA Estados Unidos iba a estar con Argentina. Al día siguiente de la recuperación de las islas Estados Unidos apoyó la moción británica de declararnos nación agresora.

Pizarro advierte sobre el peligro de repetir errores históricos al confiar en el auxilio estadounidense, recordando las consecuencias negativas sufridas durante el conflicto de 1982.

Lo único que podría llegar a pasar en el peor de los casos para los ingleses, y que sería muy malo para nosotros, es cambiar un dominio por otro: que los ingleses se retiren y aparezca una base norteamericana y ahí sí, no lo sacamos más porque Estados Unidos no se ha ido de ningún lado.

El licenciado y profesor de historia sostiene que la verdadera recuperación de las islas depende del fortalecimiento nacional y la integración regional en lugar de la subordinación diplomática.

La Argentina no va a recuperar las Malvinas a través de las Naciones Unidas. Las va a recuperar si se fortalece en todos los ámbitos —tecnológico, económico y militar— y orienta sus esfuerzos al Atlántico Sur. Pero en este punto, mientras estemos tan débiles, lo único que nos queda es la diplomacia.

David Pizarro critica la retórica del gobierno actual, subrayando que priorizar la autodeterminación de los isleños ignora la naturaleza de las Malvinas como un territorio de soberanía usurpado por una población implantada.

Los británicos apelan al principio de autodeterminación de los pueblos —el derecho a elegir quién los gobierna—, pero en este caso no aplica. Se trata de una situación de colonización reconocida por la resolución 2065 de las Naciones Unidas, donde prima otro principio del derecho internacional: la integridad territorial. En ese sentido, la ocupación de las Malvinas vulneró la integridad territorial argentina. Allí había población, autoridades y un asentamiento establecido, y eso no cambia hayan pasado tres o trescientos años. Por eso, es problemático plantear que hay que esperar a que los isleños quieran ser argentinos: además de no ser así, implicaría esperar indefinidamente, ya que los isleños son británicos.

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