Uno de los puntos centrales es la llegada del equinoccio el 22 de septiembre, que marca el inicio de la primavera en el hemisferio sur. Este día, el Sol sale exactamente por el punto cardinal este, y los días y las noches tienen la misma duración, un fenómeno astronómico fundamental que para algunas culturas marcaba el inicio del año. La Dra. García enfatiza que este conocimiento no era de adivinación, sino científico, permitiendo a las comunidades originarias organizar su vida cotidiana, predecir el desborde del Nilo o cuándo sembrar, basándose en la observación de fenómenos celestes como la aparición de la estrella Sirio.
Esta búsqueda de explicaciones en el cielo es algo intrínseco al ser humano, un anhelo trascendente que Ovidio describió al decir que los dioses ordenaron al hombre elevar su rostro al cielo para encontrar allí las respuestas a muchas cosas de la Tierra.
Además, hablamos del eclipse de luna que ocurrirá en la próxima luna llena, el 7 de septiembre, un domingo. Aunque un eclipse lunar es posible cuando el Sol, la Tierra y la Luna se alinean, este en particular no será visible desde América, sino desde Asia y Australia.
