El epidemiólogo refuta a aquellos que minimizan los riesgos o promueven narrativas antivacunas, enfatizando el sacrificio realizado por los profesionales de la salud.

«(En la pandemia…) Yo perdí la mitad de mi gente. Murió la mitad de mi equipo por estar en en la frontera con un virus desconocido, con una capacidad destructiva inimaginable.»

Pizzi expresa su profunda preocupación por el deterioro de la salud pública en Argentina, señalando un incremento alarmante de enfermedades prevenibles como la tos convulsa, el sarampión y la sífilis. El aumento de los casos, asegura, es atribuido en parte al impacto del movimiento antivacunas y la disminución de la cobertura pospandemia, lo que ha llevado a muertes infantiles por padecimientos controlados:

«Han muerto muchos chicos, creo que ya están en alrededor de 9 por tos convulsa, niños que no tenían la vacuna. Y entre ellos hay 2 que fallecieron porque la madre, estando embarazada, se negó a recibir la vacuna que corresponde después de la semana 20 de gestación.»

Asimismo, el doctor subraya que el incremento notorio de la sífilis se debe a la falta de prevención y el desprecio por el cuerpo humano, facilitado por el consumo de alcohol y drogas durante encuentros sexuales casuales.

“Hay algo que está presente en prácticamente todas las religiones del mundo y es la idea de que el cuerpo humano es el templo de Dios. Sin embargo, nadie parece cumplirlo. Entra un señor y tiene sexo casual sin saber con quién estuvo ni qué hizo. ¿Por qué? Porque los efectos del alcohol y el impacto de las drogas lo dejan obnubilado; no saben ni lo que hacen.”

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