«Estados Unidos y Argentina acordaron un marco, subrayo lo de ‘marco’, para profundizar la cooperación bilateral en comercio e inversión. Es decir, es para empezar a debatir un acuerdo comercial y de inversiones, pero todavía no es un acuerdo ya cerrado».

El anuncio conocido desde la Casa Blanca no establece un Tratado de Libre Comercio (TLC) ni un acuerdo comercial cerrado, sino un marco para empezar a debatir uno de comercio e inversiones. Este acuerdo marco ha generado preocupación, ya que se nota un divorcio peligroso entre las expresiones públicas de la dirigencia y las llamadas de productores, particularmente en el tema de la soja.
El experto señala que la relación es inherentemente desbalanceada, y que ni en las formas ni en el fondo las partes son equivalentes. Un acuerdo o paso diplomático de esta naturaleza debió haberse denunciado en simultáneo desde ambas partes, pero esto no ha ocurrido.

Miguel Ponce explica que una de las principales complicaciones es la naturaleza competitiva de ambas economías, que no son complementarias.

«Con Estados Unidos tenemos economías competitivas, el 75% de lo que exportamos nosotros compite con producción norteamericana».

Esto genera riesgos directos para la industria local, como el sector porcino, que ya teme la importación de productos subsidiados. El especialista advirtió que el supuesto beneficio del aumento de la cuota de carne bovina para EE. UU. es una «zanahoria» y que, de duplicarse las exportaciones totales a EE. UU. (pasando de $6.000 a $12.000 millones), «esto no mueve el amperímetro» sobre un total de $70.000 millones exportados.

«Yo visualizo que en la medida en que todavía tengamos intervenida nuestra economía por el tesoro de los Estados Unidos, todo puede ser para peor»

Además, subraya que el alineamiento con Estados Unidos podría complicar otros procesos como el acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea.

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