A una semana de la desaparición de Agostina Vega, de 14 años, su cuerpo fue hallado sin vida en un descampado del barrio Ampliación Ferreira, en Córdoba. El hecho conmocionó al país a días del undécimo aniversario del primer Ni Una Menos y reavivó el debate sobre cómo el Estado aborda estos casos desde el inicio.

La abogada Fernanda Petersen denuncia cómo la justicia inicialmente clasifica estos crímenes como homicidios simples, evitando la figura legal de femicidio:

«No hace falta ser abogada ni tener conocimientos especializados en la materia para advertir que el caso de Agostina reúne características propias de un femicidio. El no nombrar las cosas por lo que son, o negar las situaciones de violencia de género —y, en su expresión más extrema, el femicidio—, da cuenta de una postura política que hoy parece desconocer una realidad que, lamentablemente, habla por sí sola.»

La experta critica la negación estatal de la violencia de género y la falta de políticas públicas preventivas en el contexto político actual de Argentina.

«Ni siquiera es ver una realidad desde otro lugar, es negar la realidad, es negar una historia. No es casual que, frente al las conquistas que se fueron dando de derechos en lo legislativo y en muchos ámbitos donde se fueron ganando derechos para mujeres, para niñas, para disidencias, la respuesta estatal sea: «bueno, legislemos las falsas denuncias». Dentro del número insignificante de de denuncias falsas: Primero, hay muchas que no se puede acreditar la comisión del delito, lo que no quiere decir que sea mentira lo que se ha denunciado. Segundo, la gran mayoría de denuncias corroboradas que son falsas tienen que ver con delitos económicos.»

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